¿Cuál sigue siendo el efecto de un pensamiento o una creencia que reacciona y se enfrenta a otra creencia? ¿Cual es el resultado de una lucha que se define por oposición,  en contra de otra percepción diferente?

Las ideas que se confrontan, pedalean juntas en un tándem en la misma dirección. Los que defienden un modo de pensar y los que lo atacan viven juntos en la misma casa. Nosotros los que aún no podemos reconocer nuestras verdaderas necesidades, nos peleamos por tener la razón. Ambos somos fruto de la misma forma de conciencia. En un conflicto siempre estamos polarizados, y ninguna de nuestras caras se encuentran para mirarse. Capitalistas, anticapitalistas, machistas creyentes, feministas descreídas, vegetarianos antisistema, carnívoros, animalistas esotéricos, veganos yóguicos, ecologistas armados o pacifistas, espirituales en contra de todo lo que no es natural, materialistas en contra de dar tanto la teta.

Todos defendemos una superioridad en una posición que depende de un juicio. Menospreciar una creencia para poder sostener la nuestra, nos deja estancados en el mismo circuito de rechazo y temor. ¿No es ese el fundamento en el que se basan los extremistas? Nuestro impulso por oponernos a los que consideramos equivocados, no es más que la soberbia de nuestra intención de mantenernos inocentes. Yo ya no tengo esas ideas estúpidas, no cometo esos errores absurdos, jamás haría una cosa así, ¿quién puede creer en semejante necedad? Como si ya no estuviéramos expuestos al error, a la oscuridad, a la verdad que aniquila todo lo que pensamos, hasta este punto de nuestra existencia.

No hay conciencia que no se haya construido sobre los cimientos de lo que no sirvió, se derrumbó, se destruyó o se negó a crecer. ¿O acaso no somos hijos de todos los que se equivocaron? ¿De las víctimas y los perpetradores? De todos los que fueron a la guerra. Ellos nos trajeron hasta aquí. Cada uno es parte del camino que ha permitido emerger nuestra actual comprensión. Todos los ojos de los hombres enterrados en la tierra, los tristísimos corazones de las mujeres atravesados por la lanza del odio, no podrán ni florecer ni elevarse al cielo, si no los honramos consagrándolos por igual a la verdad, sea cual sea que tengamos en nuestro altar.

¿En que se convertirán nuestras ideas, de otro modo?  En una convicción que busca que los que están equivocados sean culpables. Con menos derechos que nosotros. Toda ideología es una oportunidad para convertirnos en una creencia que justifica una guerra, o una percepción donde podamos sentir que somos un puente, para los pensamientos que se contradicen dentro de nosotros.

Estoy a favor de todo lo que piensas, porque tus pensamientos te permiten ser lo que necesitas ser, ahora.

Seidl_Büchner_Tandem

La persona que se decide a favor de algo, por regla general tiene que renunciar a otra cosa a cambio. Aquello por lo que se decide es aquello que es, aquello que se realiza. En relación con lo que es y se realiza, lo otro, es decir, aquello a lo que la persona renuncia, es como un no-ser. Por tanto, todo ser que existe y se realiza, está rodeado de un no-ser, de una existencia no realizada, sin la cual no sería concebible. No se trata de una nada, sino sólo de un no-ser. Ahora bien, si menosprecio aquello que constituye el no-ser para mi ser, este no-ser merma mi ser.

Si, por ejemplo, una mujer se decide a favor de seguir una carrera profesional, en lugar de formar una familia y tener hijos, y considera inferior a la familia y al hecho de casarse y tener hijos, entonces esta parte de su existencia que permanece sin realizar disminuye aquello que ella eligió; se va reduciendo. Pero, por otro lado, si ella valora la parte no realizada de su existencia, sacrificada por el bien de su carrera, entonces este no-ser incluso añade algo a aquello que ella eligió, permitiendo que crezca y aumente.

Bert Hellinger

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