Donde hay una pérdida, hay un dolor por la separación. Aquel que sólo se observa a sí mismo, que se autocompadece, vivirá un dolor interminable. Ese dolor es superficial y puede durar toda una vida. Una persona así ya no está capacitada para algo nuevo. Un dolor también se torna interminable cuando estoy enojado con una persona de la que fui separado. Para aquel que está enojado con la persona que perdió, el enojo esconde o encubre el duelo. La persona que vive plenamente el dolor de la separación, luego, está capacitada para lo nuevo. Para esa persona la vida continúa.

Bert Hellinger

Una mujer no es sólo una mujer. Un hombre no es sólo un hombre. Una mujer es todas las mujeres. Un hombre contiene a todos los hombres dentro de sí. Un hombre y una mujer son todos sus vínculos, y cada uno trae a la relación, como un afluente a un río mayor, todos los hombres y todas las mujeres de su propio sistema familiar.

En este encuentro con tu pareja reúnes a todos aquellos antes de ti que han sido felices, que han vivido experiencias dramáticas y dolorosas. Cuando un hombre y una mujer, o mejor, cuando lo femenino y lo masculino anhelan esta fusión, una Gran Fuerza los empuja a que se reúnan desde lo más alto a lo más profundo. Desde el centro de la tierra que habita en ellos a lo mas lejano en las estrellas en ellos. Un latido hondo que emana desde la memoria ancestral en su sexualidad, a una voluntad que eleva sus corazones para regresar a la Fuente de la Vida. Porque la pareja es la manifestación y la voluntad de la vida expresándose en la Tierra.

Un hombre busca a su Mujer. Una Mujer busca a su hombre. Cuando se encuentran se activa esta reconciliación desde ambos sistemas, donde todas las mujeres de un lado, miran a todos los hombres del otro a través de nosotros. Y si ellos y ellas asienten a esta reunión, si recibimos su permiso, los frutos de este vínculo serán bendición.

Ahora, por un momento, imagina a todos tus ancestros detrás tuyo. ¿Sientes su fuerza? ¿Te tiemblan las piernas arrastrándote hacia atrás? Si eres una mujer: ¿Todas las mujeres de tu sistema asienten a esta relación con este hombre? Si eres un hombre: ¿Quién no te da su bendición para amar a esta mujer como tu pareja? Miradlo con cuidado y calma. Sin pretensiones.

El daño que los hombres han hecho a las mujeres, a través de la historia, los sucesos trágicos en nuestras familias, están presente en nosotros. El odio y el resentimiento de las mujeres es una violencia interna que posiblemente, despierte la violencia del hombre.

Muchos son los que se aman en verdad pero no pueden consumar su relación de pareja. Algo genera una gran fuerza de atracción: la misma polaridad que anhela la sanación se enfrenta al dolor de tanto desencuentro en el alma y el corazón de los hombres y las mujeres que se miraron, pero no pudieron verse. No hay nada que sintamos como rechazo o dolor en la relación de pareja que no esté resonando con algo que ya existe en nuestro sistema familiar. La mayoría de veces, lo que no toleramos de algún modo en la pareja, es algo que no está resuelto en nuestro sistema familiar. No toleramos las personas que beben, que se expresan con cierta agresividad, que son promiscuas,  que se comunican o relacionan de una manera determinada. Y argumentamos esta oposición evitando la bebida, negando nuestra propia violencia. El deseo por seguir nuestro impulso sexual hacia alguien.

Quizá no toleremos una actitud, una forma de ser, un comportamiento. Un modo de pensar. Algo que sintamos de un modo muy sutil al hacer el amor, al mirar calladamente a nuestra pareja. Nosotros ya sabemos si es posible un verdadero encuentro antes de iniciar una relación. A veces luchamos contra nuestra propia intuición en contra de lo evidente, porque seguramente, la atracción de la sombra es más fuerte.

Y si llega el momento de ruptura, la culpa es muy grande, porque es la culpa de la imposibilidad de todas las mujeres y de todos los hombres que fallaron en su intento de amarse desde muchas generaciones anteriores, y ahora en nosotros. Haremos esfuerzos colosales que sólo añadiran más dolor al daño. Quizá pretendamos obligar al otro a cambiar, porque de este modo inconscientemente, sintamos que reparamos algo en nuestro sistema. Debemos ser conscientes que cuando el dolor es más grande que el amor, es fácil confundir ambos. Si no es posible algún tipo de compensación para la pareja recobre su equilibrio, relación y percepción de igualdad, el daño irá incrementando hasta generar una vinculación muy fuerte, pero negativa.

De este modo tendremos una experiencia de mucha intensidad, pero de poca profundidad. Este amor ciego, sin bendición, tiene la marca de la imposibilidad. Y paradójicamente, sentiremos que se ama más cuando no se puede.

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1 comentario
  1. Hola buenoa dias , estoy pasando por un tema complicado de pareja , y tome la decision de separarme , pero ya pasaron 3 dias y nose si hice.bien llego a casa y la veo destruida y me parte el alma , tenemos un hijo de 3 años .
    Hace 5 q.estamos juntos y la verdad q hoy no se si es amor o no lo q siento y tengo ganas de decirle q me arrepenti pero no se si es lo correcto por q nose q va a pasar mas adelante . Me podran aconsejar y decirme q viene si hago bien o no . Muchas gracias

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